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viernes, 1 de agosto de 2014

Mejora en la calidad de los suelos de las plantaciones de olivos andaluces por aplicación de alpeorujo tratado como abono.

Investigadores del Instituto Andaluz de Investigación yFormación Agraria, Pesquera, Agroalimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA) en Mengíbar (Jaén) han demostrado cómo la utilización de fertilizantes orgánicos compuestos por alperujo, restos de la aceituna molturada al extraer el aceite de oliva virgen, mejora la calidad del suelo del olivar y la producción de aceite por hectárea. 

En concreto, han elaborado cuatro mezclas de compost formadas principalmente por este subproducto, que alternan con distintas proporciones de estiércol de oveja o caballo y restos de poda, ya que la aplicación directa del alperujo sobre el olivar supondría cambios en suelo que no resultan beneficiosos para los cultivos. De este modo, los científicos presentan una alternativa para el aprovechamiento y reciclaje de los subproductos de la industria del aceite de oliva virgen.


En el artículo “Application of compost of two-phase olive mil waste in olive grove: Effects on soil, olive fruit and olive oil quality’ publicado en la revista Waste Management”,  los científicos han desarrollado un método para la elaboración de un fertilizante orgánico adecuado para el suelo agrícola utilizando principalmente alperujo. Asimismo, han analizado los efectos de su aplicación en una plantación de olivar tradicional de la variedad picual.

Tras aplicar el compost formulado, se han controlado las características del suelo y el estado nutricional de los olivos para asegurarnos de que no faltara ningún aporte que mermara la salud del árbol. Después de varias cosechas, se ha analizado su efecto en los frutos.
Los resultados muestran una mejora en los suelos en los que se utilizó el fertilizante orgánico presentando mayor calidad de nutrientes necesarios para el olivar (nitrógeno, fósforo, potasio y materia orgánica) que la superficie agrícola abonada tradicionalmente con fertilizantes químicos, según detallan los científicos. “En concreto, la cantidad de nitrógeno ha aumentado en un 79% y los niveles de potasio un 60% respecto a suelos no tratados con el nuevo compost”.
Asimismo, la investigación demuestra el crecimiento del tamaño de los frutos al aumentar la pulpa de los mismos, y consecuentemente  repercute en un incremento de hasta el 8% en la producción de aceite de oliva virgen por hectárea en aquellos árboles a los que se les ha aplicado la mezcla de compost  a base de alperujo.

Según indican los expertos, el estudio aporta una solución económica para la gestión de los cuatro millones de toneladas de residuos sólidos generados cada año por la extracción de aceite de oliva virgen en las almazaras españolas, ya que no se pueden emplear directamente sobre el suelo agrícola como fertilizante porque provoca la acidificación de los terrenos, entre otras causas. De este modo, el aporte excesivo de alperujo fresco en el olivar provocaría un bloqueo de nutrientes y que los olivos se sequen, por lo que se ha investigado cómo estabilizarlo y enriquecerlo con otras materias para su aprovechamiento.

Para comprobar el efecto del compost en la calidad de la aceituna, los investigadores tuvieron que esperar los resultados de seis años de cosecha y de abono del olivar. Estas características temporales hacen que se trate de un estudio pionero en Andalucía, según aseguran los expertos. En los análisis, recogieron cinco kilos de aceituna de cada ensayo durante el momento óptimo de maduración del  fruto.  A continuación, “de cada muestra, se escogieron cincuenta frutos, que fueron utilizados para calcular el peso medio y rendimiento de la aceituna. Después se prepararon para poder realizar su caracterización.

Así, los investigadores verificaron cómo además de la cantidad de aceite, las propiedades de la aceituna y la salud del árbol se mantenían respecto a las cosechas obtenidas antes de utilizar compost de alperujo. “Aunque este método de abono supone múltiples ventajas, el último paso para su aplicación en los campos andaluces viene de la mano de los agricultores.

Desde hace años  ha saltado la alarma por la disminución de los nutrientes en el suelo agrícola, lo que ha desencadenado numerosos estudios que se han centrado en alternativas sostenibles, frente al empleo de fertilizantes inorgánicos y de herbicidas, según los expertos. 

Asimismo, el aporte excesivo de abonos inorgánicos en el olivar ha provocado un desequilibrio en el contenido de nitrógeno, fósforo y potasio en suelos. “Esta composición provoca un exceso de nitratos continuado que pueden calar hasta las aguas subterráneas, provocando la contaminación de acuíferos”.


Los resultados de este estudio son fruto del proyecto titulado ‘La revalorización y gestión de subproductos de la industria del aceite de oliva virgen’, financiado por proyectos de las convocatorias del Plan Nacional y del Instituto Nacional de Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA), en el que ha participado el departamento Conservación de Suelos y Agua y Manejo de Residuos Orgánicos del Centro de Investigaciones Científicas (CSIC) de Murcia.

Fuente: http://fundaciondescubre.es/blog/ y http://www.iagua.es/

miércoles, 30 de julio de 2014

Soluciones energéticas basadas en el uso de Biomasa aplicables a las Industrias Agroalimentarias (Aceitunas de mesa)

En el escenario económico actual resulta de vital importancia reducir los costes operativos de las industrias agroalimentarias para poder competir. El uso de la bioenergía permite recortar los costes operativos al disminuir los gastos asociados al consumo energético, además de contribuir a mejorar la imagen de marca de las empresas manifestando su respeto al medioambiente.

La industria agroalimentaria en España, con más de 30.000 empresas y alrededor de medio millón de empleados, es uno de los sectores económicos que se mantienen más activos según diferentes informes. La gestión del medioambiente es un factor clave dentro del funcionamiento global de las empresas agroalimentarias y puede ser determinante para su competitividad. Dentro de los aspectos ambientales más relevantes destacan: el consumo de energía y la producción de subproductos orgánicos. Según datos de un Estudio elaborado por Novotec para el Gobierno de Extremadura sobre las necesidades de sustitución de calderas en el ámbito industrial, con el cambio a biomasa a través de Empresas de Servicios Energéticos (ESEs), una industria agroalimentaria media se ahorraría desde su puesta en marcha más de 67.000 euros anuales en el periodo de amortización de equipos que suele ser de unos 10 años, y más de 150.000 euros a partir de ese momento con respecto al gasto derivado del uso de calderas convencionales de gasoil, fueloil o gas.

Encontramos un ejemplo en la instalación que se ha puesto en marcha recientemente en una planta de envasado de aceitunas en el norte de la provincia de Cáceres, que se está ahorrando un 57% en energía usando biomasa, frente al coste anterior utilizando fuel.  Una de las empresas pertenecientes al Grupo FORESA proveerá durante 7 años, 2.300 toneladas anuales de astilla de madera virgen clasificada procedente de su planta de Navalmoral de la Mata (CC). La instalación, con una inversión de 0,9 millones de euros, consta de una caldera de 5.000 kgs de vapor (3,85 MW), que abastece de vapor a la industria.


Soluciones para la Industria Agroalimentaria, es un encuentro exclusivo para industrias agroalimentarias organizado por VITARTIS (Agrupación Empresarial Innovadora de la Industria Alimentaria de Castilla y León) y AVEBIOM (Asociación Española de Valorización Energética de Biomasa) que tendrá lugar el 22 de octubre coincidiendo con Expobiomasa. Los participantes conocerán casos de éxito y encontrarán soluciones energéticas integrales de ahorro con biomasa, enteramente focalizadas en sus necesidades (generación de vapor de proceso, calor y frío, valorización de subproductos, etc).

miércoles, 30 de octubre de 2013

Uso de biomasa procedente de huesos de aceitunas frente al uso del gasoleo de calefacción tradicional.


En una campaña media se producen en España cerca de seis millones de toneladas de aceituna, que está formada en un 15-25% por hueso. Entre las industrias de aderezo y las extractoras de aceite de oliva, que deshuesan la mayor parte de la aceituna que procesan, se obtienen cada año unas 500.000 toneladas de hueso de aceituna, un subproducto del olivar que ha emergido en los últimos tiempos como reclamo para la generación de energía eléctrica y biomasa térmica.

El hueso de aceituna es un combustible de unas características excelentes por su elevada densidad y un alto poder calorífico. De ahí que cada vez están cobrando más importancia los usos en el sector doméstico y residencial para suministro de agua caliente sanitaria y calefacción.

Jaén es la provincia olivarera española por excelencia y portanto, lidera el uso de energía térmica proveniente de la biomasa, con el 26% del consumo total de Andalucía (que suponen 158,52 kilotoneladas de biomasa) y más de 4.000 instalaciones de biomasa para usos térmicos (el 20% del total andaluz). Una de las últimas industrias de este tipo en entrar en servicio es la planta de biomasa de Probiosur, en Baeza, conformada por Aceites del Sur, Coosur —que aportará el hueso de aceituna— y por García-Munté Energía, firma con una amplia trayectoria en el ámbito de las renovables, que se encargará de la comercialización de un combustible destinado básicamente a uso térmico. La capacidad de procesamiento es de unas 50.000 toneladas al año de hueso de aceituna, que una vez procesadas equivaldrán a 40.760 toneladas/año de producto de hueso limpio y seco dispuesto para su comercialización. La inversión ha superado el millón de euros, el 25% a través de una subvención de la Junta de Andalucía.
 
Fuente de la noticia: http://economia.elpais.com/
 

Analizando la rentabilidad del hueso de aceituna seco respecto del gasóleo de calefacción, ésta, dependerá de los precios actualizados de ambos combustibles y de la disponibilidad y cercanía del suministrador del hueso de aceituna como deduzco a continuación.

El poder calorífico del gasóleo de calefacción (9.950 Kcal/Kg) es prácticamente el doble del poder calorífico del hueso de aceituna (4.700 Kcal/litro) (siempre que la humedad del hueso sea igual o inferior al 10%), lo que significa que se necesitan 2 Kgs de hueso seco por cada litro de gasóleo para conseguir el mismo efecto calorífico.

Si  el precio del hueso de aceitunas actualizado oscila entre los 0,44 y los 0,97 €/Kg, dependiendo del peso relativo del transporte del hueso y el precio actualizado a día de hoy del gasóleo de calefacción es 1,07 €/litro, la rentabilidad puede ser positiva o negativa.

Por otra parte, hay otras ventajas e inconvenientes, que indiscutiblemente son dignas de tener en cuenta a la hora de decidir la inversión de una caldera de uno u otro tipo.

Por lo que se refiere al uso de orujillo, que contiene pulpa de aceituna, su poder calorífico es 3.900 Kcal/Kg, menor que el del hueso de aceitunas, pero su precio, también es más barato aunque muy variable, por lo que no se dispone de precios actualizados para comparar; es bastante habitual en calderas de uso industrial; su desventaja radica  en su residuo en cenizas de 4.58%, dando lugar a mayor producción de escorias en las calderas.
 
 

lunes, 21 de octubre de 2013

"GLOBALGAP", una Asociación Global de Buenas Prácticas Agrícolas (GAP) para una Agricultura Segura y Sostenible


La norma cubre la producción agrícola destinada a consumo humano iniciada en Europa y extendiéndose al resto del mundo de forma global.

La Norma define un marco para el desarrollo de Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) en las explotaciones agropecuarias, estableciendo requisitos para  la mejor práctica en la producción primaria. Se trata de un esquema voluntario basado en criterios objetivos que pueden ser auditados por una Entidad de Certificación acreditada.

El estándar GLOBALG.A.P. es un código de buenas prácticas de producción agrícola, basada en: Seguridad Alimentaria, Calidad, Medio Ambiente, Bienestar animal y Responsabilidad social.
 

Antecedentes históricos:

GLOBALG.A.P. comenzó en  1997 como una iniciativa del sector minorista agrupado bajo EUREP (Euro-Retailer Produce Working Group). El sector minorista británico conjuntamente con  supermercados en Europa continental comenzó a tomar conciencia de las inquietudes crecientes en torno a la inocuidad de los alimentos, el impacto ambiental y en la salud, la seguridad y el bienestar de los trabajadores y de los animales.

Su solución fue la de armonizar sus normas y procedimientos y desarrollar un sistema de certificación independiente para las Buenas Prácticas Agrícolas (G.A.P.).

Las normas EUREPGAP ayudaron a los productores a cumplir con criterios aceptados en toda Europa en lo relativo a la inocuidad alimentaria, los métodos de producción sostenible, el bienestar de los trabajadores y de los animales, el uso responsable del agua, los alimentos para animales y los materiales de reproducción vegetal. La armonización en la certificación también significó un mayor ahorro para los productores, ya que no tenían que someterse todos los años a diferentes auditorías con diferentes criterios.

Durante los siguientes diez años el proceso se extendió por toda Europa. Bajo el impulso de la globalización, un número creciente de productores y minoristas de todas partes del mundo se unieron a la iniciativa, y la organización europea cobró importancia global.

Con el fin de reflejar su alcance global y convertirse en una norma líder de Buenas Prácticas Agrícolas a nivel internacional, en 2007 EurepGAP cambió su nombre a GLOBALG.A.P.

Actualmente, GLOBALG.A.P. se puede definir como el programa de aseguramiento líder en el mundo, logrando que los requerimientos del consumidor se vean reflejados en la producción agrícola en una creciente lista de países (actualmente más de 100 en todos los continentes).
 
Una nueva oportunidad de diferenciarse de la competencia, si se consigue Certificar la producción de acuerdo con los Standars Globalgap y un factor de calidad para los consumidores cada vez más interesados en alimentos más naturales, ecológicos y seguros (incluidas las Aceitunas de Mesa).
 
 

 

martes, 5 de marzo de 2013

Proyecto de producción de biogás a partir de alpeorujos


En un comunicado, Azti-Tecnalia ha explicado que el proyecto 'Value' está coordinado por CTIC-CITA en el marco del programa europeo Interreg IV SUDOE (fondos FEDER).

El centro de investigación marina y alimentaria Azti-Tecnalia participa en la investigación europea 'Value' sobre la producción de biogás a partir de alperujos, y en la extracción de fibra y polifenoles de varios vegetales.
Imagen: cienciaysalud.laverdad.es/
Los resultados de la investigación se han dado a conocer en la jornada “Energía, agromateriales y nuevos alimentos a partir de subproductos vegetales, avances para la Bioeconomía”, celebrada recientemente en el Centro de la Innovación y Tecnología Alimentaria de La Rioja, en Calahorra.

Además, ha indicado que las experiencias piloto expuestas durante la sesión mostraron cómo de los subproductos vegetales (restos de frutas y hortalizas que la industria desecha) se puede obtener fibra alimentaria que luego se incorpora a otros alimentos, pectinas para alimentación o polifenoles que sirven como antioxidantes para otros alimentos y para productos cosméticos.

Como ejemplos, se citó el cardo, del que se puede obtener fibra, y la pulpa de las ciruelas, de la que se pueden extraer pectinas. Otros casos tratados en el encuentro fueron la obtención de bioetanol a partir de residuos de mermelada o con los alperujos procedentes de las almazaras bioetanol.

Del proceso de producción de aceite pueden resultar igualmente aprovechables los huesos triturados de las aceitunas, con los que pueden fabricarse agromateriales para construcción, entre otros productos.

Azti-Tecnalia se ha encargado de la investigación del proyecto 'Value' sobre la producción de biogás a partir de alperujos, así como de la extracción de fibra y polifenoles de varios vegetales.

Junto con este centro participan en la iniciativa europea coordinada por CTIC-CITA, la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), la Fundación CENER-CIEMAT, ASS pour l' Environnement el la Securité en Aquitaine (APESA), el Centre d'Application et de Transfert des Agroressources (CRT CATAR-CRITT) y el Centro para a Valorizacio de Residuos (CVR).

El proyecto 'Value', centrado en los países del sudoeste de Europa, SUDOE (Francia, Portugal y España) y con un presupuesto de 1,2 millones de euros, continuará hasta finales de marzo con la fase de estudio de la viabilidad económica de las experiencias de revalorización que ya han demostrado viabilidad técnica.

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lunes, 28 de enero de 2013

La reducción de Gases de Efecto Invernadero (GEI) puede ser un indicador de sostenibilidad de los productos y un factor diferenciador para el futuro


La huella de carbono es una ecoetiqueta utilizada para describir el cálculo de las emisiones de todos los gases de efecto invernadero asociados a organizaciones, eventos o actividades o al ciclo de vida de un producto en orden a determinar su contribución al cambio climático y se expresa en toneladas de CO2 equivalentes. 

Logotipo para etiqueta
Es un instrumento para determinar, evaluar y comunicar el efecto de los productos, servicios y organizaciones en el cambio climático.

Representa una medida para la contribución de las organizaciones a ser entidades socialmente responsables y un elemento más de concienciación para la asunción entre los ciudadanos de prácticas más sostenibles.

Con esta iniciativa se pretende cuantificar la cantidad de emisiones de GEI, medidas en emisiones de CO2 equivalente, que son liberadas a la atmósfera debido a nuestras actividades cotidianas o a la comercialización de un producto.

La Huella de Carbono se está posicionando como uno de los indicadores de sostenibilidad más utilizado por empresas y organizaciones, debido a diferentes factores como el empuje de las grandes marcas que fuerzan a sus proveedores, las iniciativas de las administraciones públicas, como en el caso de España con la próxima creación de un Registro de Huellas de Carbono,
Algunas cadenas de supermercados europeas, en concreto, del Reino Unido requieren a sus proveedores que en las etiquetas de todos los productos que les suministren figure información sobre sus respectivas “huellas de carbono”

Las etiquetas de más de 5.700 productos brindan información sobre huellas de carbono medidas y certificadas. Sin embargo, Tesco es por el momento el único supermercado importante que utiliza dichas etiquetas en los envases de casi 500 líneas de productos de sus marcas propias.


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 ¿Como me certifico?